El abordaje del derrame pleural o “agua en las pleuras” inicia con una radiografía y posteriormente realizar una tomografía de tórax con contraste y así evaluar de forma rápida si es de características malignas o benignas; aunque el estudio en sí, empieza posterior a realizar una toracentesis, o extracción de dicho líquido, mediante la aspiración con una bránula.

El derrame pleural causa síntomas como tos seca, que no cede con tratamiento, dolor intenso, y cansancio, y se confirma cuando se visualiza en una radiografía de tórax, como la que observamos a continuación.