La COVID persistente o una condición post-COVID, definida como la persistencia de síntomas al menos 3 meses después de la infección aguda por COVID-19; se manifiesta con afectación multisistémica, presentándose más comúnmente con fatiga, confusión mental, disnea, tos o una combinación de estos síntomas.

La carga de estos síntomas puede variar de leve a grave, y muchos pacientes refieren incapacidad para retomar sus actividades habituales.

Una vez que se haya descartado enfermedad cardiaca; lo ideal, es realizar una radiografía de tórax y una espirometría.